Las funciones ejecutivas son como el “centro de control” del cerebro: nos ayudan a planificar, organizar, concentrarnos y manejar nuestras emociones. En los niños, estas habilidades son esenciales para su desarrollo, pero cada vez escuchamos más sobre disfunciones ejecutivas que dificultan su día a día.
Como padres, seguramente nos preguntamos: ¿Por qué parece que estas habilidades están en declive?
La respuesta no es sencilla ya que incluye varios factores, sociales, educativos, biológicos e incluso culturales que debemos tener en cuenta.
Las funciones ejecutivas no nacen desarrolladas: se fortalecen con el tiempo y la práctica
Interferencias en su desarrollo
1. La tecnología: un reto moderno para la atención
Hoy en día, la tecnología está en todas partes y se ha convertido en una herramienta clave en nuestras vidas. Sin embargo, también plantea retos importantes para el desarrollo de las funciones ejecutivas de los niños.
El problema: Las redes sociales, los videojuegos y los videos en bucle ofrecen recompensas inmediatas que acostumbran al cerebro a la gratificación rápida. Esto afecta su capacidad para concentrarse, a su gestión emocional y a ser pacientes.
¿Qué podemos hacer?
- Establece normas y horarios para el uso de pantallas
- Fomenta el uso de la tecnología para actividades educativas y creativas
- Planifica tiempo para actividades alternativas
2. ¡Demasiado estrés y poco tiempo para ser niños!
Entre la escuela, las actividades extracurriculares, los deberes y las expectativas de éxito, nuestros hijos están más ocupados que nunca. Pero los niños no necesitan agendas de adultos, necesitan tiempo para jugar, explorar y, sí, aburrirse.
El problema: Cuando los días están llenos de actividades, los niños no tienen tiempo ni energía para aprender a organizarse o reflexionar sobre lo que han hecho.
¿Qué podemos hacer?
- Haz una limpieza en la agenda familiar
- Deja espacio para el juego libre
- Crea rutinas predecibles
3. ¿Resolverles todo? ¡Cuidado con la sobreprotección!
Todos queremos que nuestros hijos sean felices, pero a veces el amor nos lleva a resolverles la vida. Si siempre les damos las respuestas, tomamos decisiones por ellos o evitamos que se frustren, les estamos quitando la oportunidad de aprender.
¿Qué podemos hacer?
- Asigna pequeñas responsabilidades según su edad
- Cuando tengan un problema, guíales para que encuentren la solución
- Valora el esfuerzo más que el resultado
4. En la escuela: ¿fomentan realmente su autonomía?
El sistema educativo es clave en el desarrollo de las funciones ejecutivas, pero no siempre prioriza habilidades como la organización o la creatividad.
¿Qué podemos hacer?
- Infórmate de cómo fomentan estas habilidades en el aula
- Proporciona actividades en casa que requieran planificación y creatividad
- Inscríbeles en actividades extracurriculares que desarrollen el trabajo en equipo
5. Factores que pasan desapercibidos pero son clave
- Sueño: Si no duermen lo suficiente, les costará concentrarse y manejar sus emociones
- Alimentación: Una dieta llena de azúcares y procesados puede afectar su energía y capacidad de atención
- Emociones intensas: Los conflictos familiares o la presión escolar pueden bloquear su capacidad para organizarse
- Cambios importantes: El divorcio, la pérdida de un ser querido o cambios de colegio también pueden afectarles
Para los padres
Ser padre o madre no es fácil, y criar a niños independientes y felices tampoco.
Lo importante no es hacerlo perfecto, sino estar presentes, atentos y dispuestos a aprender con ellos.
Cada pequeño paso cuenta: desde limitar las pantallas hasta dejarles resolver un problema por sí mismos.
Recuerda que las funciones ejecutivas se desarrollan poco a poco, como un músculo que se fortalece con la práctica.